delfines alrededor de Delphin

Aún no había sol, saliendo de Ciutadella, el mar estaba calmo.Muchos barcos de pescadores y de pasajeros en nuestra ruta. Mucho viento, tambien, lo que nos posibilito no usar el motor casi por cuatro horas.Una pareja de delfines nos siguió saltando a nuestro costado un buen trecho, cosa que consideramos un augurio de buena suerte.Una paloma marrón surgida de la nada,( aún no veiamos costa) se posó en la vela,parecía cansada.Siguió posada un largo rato, parecía que dormía.Al rato vimos la costa mallorquina a lo lejos, confundida con el horizonte.La paloma miró la costa y se alejó hacia ella.Pero nosotros seguíamos una ruta más hacia el Norte, porque buscabamos llegar a la costa Norte de Mallorca para despues bajar fácilmente a Ibiza. Vimos la bahía de Pollensa, yo me acordaba de la cancion. Y llegamos al cabo de Formentor. Un faro encima de un promontorio rocoso. Aguas revueltas y mucho viento.Al lado del faro había una calita, adonde nos metimos . Se veía una playita y una ruta de acceso al faro con varios miradores desde donde los turistas nos tomaban fotos a la cala, a delphin y a nosotros, contemplando el gruesisimo colchon de nubes que se movia rápidamente desde el interior de la isla hacia la cala pero parecía que se dispersaba al llegar.Yo me acuerdo haber pensado. Se viene una tormenta, mi primera tormenta en el mar, en un sitio que parece Tafí pero con mar.Encima estabamos solo anclados con en ancla, ningun otro amarre. Y el viento se ponia denso, y las olas, también. A las dos horas, decidimos seguir hacia el Oeste .Había viento pero las olitas eran bajas, molestas y muchas. Llegamos a la Cala de San Vicente. No había ningun bote anclado ni en esta cala ni en la anterior,y lo peor, todo el trayecto no habiamos visto a nadie. A lo lejos se veian hoteles y una playa. No se veia mucha gente en la playa. Pero el agua estaba quieta. Azul.Anclamos y amarramos el barco a una roca.
Esa noche, todo mal. El viento movía todo, nos despertamos como a eso de las cuatro..Bueno, Mark no pudo ni dormirse. El mar era como un río embravecido que había cortado el amarre, a habia cortado igualmente la cuerda del bote salvavidas. Estuvimos como dos horas hasta que hubo un poco de luz colgados del ancla, mirando como el mar escupía todo sobre la playa.Al amanecer decicimos salir, pero no hubo manera, el mar estaba como loco y peligroso.Así que volvimos de nuevo a la cala a esperar a que se calmara un poco y a mirar como nuestro bote inflable (100 euros) estaba intacto en la playa esperando un dueño , gratis. El barco flotaba cual barrilete con el ancla de hilo.Fue durísimo.Mark estaba tenso, yo muerta de miedo pero me hacía la valiente. Decía, bueno lo peor que puede pasar es que nos tire a la playa.Pero lo mismo. A las seis de la mañana decidimos seguir al noroeste, las olas no podían ser tan altas ni tan peligrosa la situación como ahora.Así que nos pusimos los chalecos salvavidas,cerramos todo, nos persignamos y partimos. El corazón de la batidora, olas altísimas, todo caótico.Adentro todo empezo a caer, se destapó el frasco de la mayonesa. Yo vomité varias veces, lo miraba a Mark que no fumó en todo el trayecto y a Max, sin perder la calma, sentado al lado. Y yo acarreando agua al toilette porque estaba redescompuesta y muerta de miedo.Hice promesas a diestra y siniestra.. y ayudaron.No se si el mar se había calmado o yo me había acostumbrado a ese oscilar largo del barco , me senté afuera con pantalones largos buzo y sombrero y me puse a cantar.Todo el Silvio Rodriguez que me acordaba con especial empeño en esa de bogar bogar bogar .. voy a bogar..!hasta que despues de 6 horas y dos mil canciones llegamos a Puerto del Soller.Dios, que alegría , sacarse los chalecos salvavidas y entrar al puerto. Una realidad paralela, ahi todo tranquilo, la gente en los cafés, en la playa me hizo acordar a la novela La Peste. Afuera el mar demencial y ahi nomas, la gente en su pequeña paz.Una ciudad hermosa, colgada de las rocas, estilo Valparaíso.Llena de pubs, restaurantes y tienditas. Amarramos y fuimos a comprar petroleo para nuestra cocinita, fuimos a ducharnos y a brindar por la llegada. Una empleada del puerto nos dio la bienvenida con una muy buena noticia. Por una noche en puerto, en Soller no se pagaba nada!
*Puerto del Soller es un puerto construido por comerciantes franceses que llegaban a comprar frutas y verduras en el norte de Mallorca .





